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El Pueblo de Irán

Honorable David Kilgour

En los últimos días, entre los muchos mensajes de correo electrónico provenientes de Irán, encontré uno de una mujer especialmente conmovedor: “… es el más auténtico, el más hermoso movimiento con raíces en el pueblo, por el pueblo y para el pueblo.”

Los iraníes han hablado, con las desafiantes manifestaciones de cientos de miles y en otras partes con concentraciones, incluyendo uno el fin de semana pasado cerca de París con 90,000 personas en protesta contra el muy difundido fraude electoral y contra el puño de un régimen desatando el terror.

La elección del 12 de Junio

Esta semana, los ayatolas controladores de la elección admitieron que el número de votos asignados en 50 ciudades en junio 12 excedieron al número de votantes que reunían los requisitos, aunque insistieron que sólo afectó a 3 millones de votos. Agregando al creciente escepticismo está el análisis del respetable Chatham House y el Instituto de Estudios Iraníes en la Universidad St Andrew’s, que cuestionaba los resultados oficiales, comparando los votos del 2009 con los del 2005.

El estudio además mostró que una tercera parte de los resultados oficiales de todas las provincias, precisa, habría requerido que Ahmadinejad ganara no solo todos los votos “conservadores”, sino todos los de antiguos centristas, todos los nuevos votantes y el otro 44% de los antiguos votantes “reformistas”, a pesar de una década de conflicto entre los dos grupos.

Entre los muchos indicios del relleno de urnas son los informes de que antes de la elección una cantidad de funcionarios del Ministerio del Interior (donde se contaron los votos) fueron despedidos porque se cuestionó su lealtad a Ahmadinejad. En general, los beneficiados declararon la victoria por 11 millones de votos al parecer inventados.

Votos vs. Balas

El curso del enfrentamiento de votos y balas en todo Irán subraya un asunto más grande e importante del siglo XXI: como ordena el Corán---“mandar correctamente y prohibir la injusticia”—es un acuerdo en 48 naciones con población en su mayoría musulmana.

La tendencia de las recientes votaciones es reveladora. Indonesia, la más grande democracia musulmana, celebró elecciones parlamentarias en abril del 2009. Decreció el apoyo a partidos fundamentalistas. La mayoría de los votantes parecían preocupados por la legitimidad del gobierno y el desarrollo económico. En general, el apoyo a los partidos fundamentalistas cayó del 39% al 29.5%. El más grande, el Partido Prosperidad y Justicia, gano solo el 8.4% de los votos.

El presidente Susilo Bambang Yudhoyono del Partido Democrático captó 20.5% del voto popular y también se espera que gane la reelección en la próxima elección presidencial. Fue muy bien recibida su estrategia de optar por la agenda de gobierno legítimo y lanzar una campaña anti-corrupción de amplio alcance.

Pakistán Y Malasia

Conclusiones similares pueden encontrarse en las elecciones de Pakistán y Malasia en el 2008. En ambos, la mayoría del electorado votó por partidos que prometían un gobierno legítimo. A los partidos que tenían programas puramente religiosos no les fue bien. En Pakistán, los votos fueron en su inmensa mayoría para los partidos seculares.

En Malasia (que tiene un 65% de mayoría musulmana), los votantes hicieron eco del rechazo al partido en el poder en 4 de los estados importantes a pesar de su intento de apelar al sentimentalismo religioso. Por primera vez desde su independencia en 1957, al gobierno le fue mal; se vio como corrupto e ineficiente.

Las elecciones en todos los 3 países, así como la más reciente en Líbano, tuvo implicaciones importantes para otros gobiernos; lo mejor que pueden hacer es fomentar gobiernos legítimos que sean capaces de cumplir lo prometido en educación, crecimiento económico y estabilidad.

Conclusión

Irán es un país vitalmente importante en el mundo por muchas razones económicas, geográficas y de seguridad. Su cultura tiene miles de años de antigüedad; tiene una gran población juvenil, con casi dos terceras partes del total.

Lo que ocurre en Irán en días recientes es nacional y el valeroso pueblo de Irán merece aplausos por tratar de establecer un gobierno para todos. Es posible que no ocurra esta vez, pero el momento del cambio, de la más grande libertad, está creciendo y no puede detenerse fácilmente.

El mundo se paralizó al ver a Neda Soltan tendida en un charco de sangre, supuestamente porque salía de un auto atrapado en el tráfico en la mira de un francotirador. La comunidad internacional debe considerar con cuidado su papel en el futuro de Irán. Los gobiernos occidentales deberían buscar la manera de asistir sin intentar cooptar este movimiento en sus propias agendas. Perjudicamos más que ayudar si usamos el movimiento de los iraníes para lograr nuestros fines. La democracia se hará realidad en Irán, pero lo será no por las agendas internacionales, sino porque el pueblo de Irán lo quiere y está preparado para sacrificarse por ella.

Para acreditarlo, el gobierno de Harper tomó una firme resistencia contra el terror de Khamenei-Ahmadinejad. Tomar parte inequívocamente con el pueblo de Irán, pero se debe hacer más, incluyendo:

  • Apoyar la demanda de la oposición iraní de un Irán libre de armas nucleares, con igualdad de derechos para las mujeres y las comunidades étnicas-culturales minoritarias y las religiones, separación de la iglesia y el estado; estado de derecho y jueces independientes; democracia representativa; y buenas relaciones con sus vecinos y el mundo. Aquí un buen paso a seguir sería encauzar a los 27 países de la Unión europea a sacar de la lista de las organizaciones terroristas al opositor PMOI.

  • Apoyar el trabajo de canadienses iraníes y a otros en sus esfuerzos por alcanzar gobiernos legítimos y el estado de derecho. Por ejemplo, Canadá debería tener un rol más activo en la función de Impedir las Ejecuciones de Niños, encabezada por la canadiense de origen iraní, Nazanin Afshin-Jam.

  • Proponer sanciones adicionales a las Naciones Unidas en contra del gobierno de irán hasta que se pueda observar una elección con suficiente control independiente a fin de obtener un proceso claro.

En su correo citado arriba, la joven iraní también habló de “un espíritu de fraternidad, determinación, resistencia, valentía, solidaridad y generosidad que las palabras no pueden describir”. Ese es el espíritu que la comunidad internacional debería compartir porque la sangre derramada por los iraníes son sacrificios por los derechos básicos de todos nosotros.

David Kilgour es copresidente de Amigos Canadienses por un Irán Democrático, miembro del Diálogo Cristiano Musulmán en Ottawa y ex Diputado del Parlamento canadiense.

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